Con los pies en la tierra

Megaminería, monocultivos, fracking: mientras el modelo de desarrollo pone en riesgo los bienes comunes. La resistencia juvenil y popular muestra un prometedor tiempo para el cuidado del ambiente

Ni en tiempos de Jesús ni en tiempos de Don Bosco podremos encontrar con facilidad la preocupación por el medio ambiente. El mundo estaba mucho menos poblado y la industrialización no había llegado a los niveles actuales. En tiempos de Don Bosco recién emergían los procesos de industrialización en las grandes ciudades. Con las preocupaciones de su tiempo, ambos centraron su vida en atacar las situaciones de injusticia social y proponer modelos transformadores para la equidad. Hoy, las situaciones de injusticia ambiental nos llevan a detenernos con mirada evangélica en este signo de los tiempos: la necesidad de ofrecernos mutuamente y ofrecer a las futuras generaciones un lugar sano donde vivir y amar.

Posiblemente este mes el Papa Francisco publique su próxima encíclica, con la mirada puesta en el medio ambiente. La injusticia ambiental se empieza a constatar diariamente y nos está dejando un futuro poco prometedor.

haciendo aguaTierra para la vida digna

Te lo digo, te lo canto: fuera Monsanto”. Así cantaron en septiembre de 2014 miles de jóvenes que acamparon en la localidad cordobesa de Malvinas Argentinas contra la instalación de la planta de la empresa Monsanto, para acondicionamiento de semillas de maíz modificadas genéticamente (OGM) que, por un lado, prohíben a los productores volver a plantar con las semillas que entregue la siembra y que, por otro, exigen el uso de herbicidas muy potentes.

La empresa que defiende el modelo de semillas transgénicas capaz de resistir el herbicida Roundup, cuyo principio activo es el glifosato, se ve hoy acorralada por investigaciones como la de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien aseguró el 20 de marzo de este año que existen “altas probabilidades” de que el glifosato cause cáncer en las personas1.

Los jóvenes pasaron y siguen pasando días y noches en resistencia. Sufrieron el ataque físico de fuerzas policiales en varias oportunidades y el trato violento de los voceros de la empresa. Sufrieron también fríos intensos, calores que no dieron descanso, lluvias interminables. Pero, a la vez, comprobaron la comprometida presencia, el aliento de esperanza, de músicos, artistas e intelectuales que se acercaron a la carpa.

Modelo extractivo en Latinoamérica

La resistencia de miles de ciudadanos, entre los cuales los jóvenes han tenido un rol protagónico en Malvinas Argentinas (Córdoba) ha sido muy importante para fortalecer y visibilizar la lucha de una incontable cantidad de activistas preocupados por la defensa de los bienes comunes y por los movimientos de patentamiento de la vida y el conocimiento como nueva estrategia de dominación hacia los países del sur.

Estos últimos años, América Latina vive un tiempo de surgimiento de gobiernos que buscan menor dependencia de los países del norte en torno a la regulación económica de los mercados y las recetas para la organización de la economía. Muchos de los países del sur, y entre ellos, Argentina, han hecho una apuesta fuerte por desprenderse de la deuda externa, por estatizar empresas, por aumentar el PBI para educación, por generar empleo y por disminuir la pobreza. Sin embargo, esa opción de desarrollo y crecimiento ha ido muchas veces de la mano de un modelo altamente extractivo de bienes naturales como los minerales, los hidrocarbros y el agua y un modelo altamente destructivo del bosque nativo que nos exponen a un futuro de despojo desalentador.

Alarmados, preocupados y empoderados, jóvenes pertenecientes a diversas agrupaciones tales como colectivos ambientales, centros de estudiantes, grupos juveniles y agrupaciones políticas entre otras, comenzaron a manifestar especial preocupación al encontrarse que empresas poderosas están tomando el control de los bienes tanto naturales como intelectuales que históricamente han existido como bienes públicos.

En defensa de los bienes comunes

Los bienes comunes tienen un rol vital en la existencia de miles de millones de personas. Miles viven y gestionan activamente los bosques y tierras secas; muchas comunidades gestionan canales de riego y cursos de agua; muchas áreas a veces clasificadas como tierras públicas, son en realidad activamente gestionadas por sus habitantes, incluso en ocasiones bajo formalidades de propiedad común.

En Argentina, el agua se ve amenazada por la gran extracción minera y por la fractura hidráulica como método de extracción petrolífera, el monte se ve amenazado por la destrucción masiva de bosque nativo en función de la siembra de soja, el cuerpo humano se ve amenazado con la incorporación alimenticia de sustancias cancerígenas que día a día se utilizan para la producción de lo que comemos. Pero también el conocimiento se ve amenazado por leyes privativas que someten a los usuarios a la infracción de derechos de autor, y por tanto ser tratada como delito penal, a la actividad de compartir música, libros, películas y software los bienes culturales comunes tales como mucho y para el acceso al software.

Es tiempo de correr las vallas que nos detienen

Se produce una corriente de cercamiento sobre elementos que eran de uso público y compartido, tales como las semillas y el acceso a las expresiones culturales (música, relatos, cuentos). Empresas transnacionales como Monsanto, Chevron y Microsoft, entre otras, buscan generar un modelo de dependencia para la producción del que después es muy difícil salir. En el caso de la primera, proponen la venta de la semilla modificada genéticamente y acompañada de un paquete tecnológico que sólo ellos venden. Parte de ese paquete es el está trayendo consecuencias terribles que ponen el agronegocio antes que la vida de los pueblos, como es el caso que viven niños y jóvenes de Bº Ituzaingó, uno de los pueblos fumigados, donde viven cinco mil personas de las cuales 200 padecen cáncer. Según cuentas las madres “Hay casos de jóvenes de 18 a 25 años con tumores en la cabeza. Chicos de 22 y 23 años que ya han muerto. Hay más de trece casos de leucemia en niños y jóvenes”. Situaciones similares ocurren en otras localidades. En un reciente informe realizado por el Dr. Medardo Ávila Vázquez, de la Facultad de Medicina (Córdoba) tras el relevamiento sanitario en la localidad de Monte Maíz (Córdoba) en el que señaló la relación entre transgénicos y agroquímicos y los altos índices de cáncer, malformaciones y abortos espontáneos.

Hay que detener el avance de las semillas genéticamente modificadas y patentadas, como así también el uso de herbicidas tóxicos y comenzar un proceso que revierta esta situación para que nuestro país no tenga su agricultura en manos de cuatro empresas transnacionales: Monsanto, Syngenta, Dupont y Cargill. Hay, además que replantear la inversión petrolera en las provincias de la Cordillera, donde la extracción demanda una gran fractura de la tierra y un gran consumo de agua. Hay que recrear el modo en que nos planteamos la minería en el país, que desde hace más de veinte años, ofrece a las transnacionales beneficios y a la flora y la fauna puros perjuicios.

Abrazar la Madre Tierra

Sin embargo, en medio de este actual modelo de desarrollo que agrava cada vez más las inequidades y pone en riesgo los bienes naturales, la vida en el planeta y los ecosistemas, nada será posible si no nos replanteamos el modelo de consumo que busca tener siempre más, movilizarse siempre en automóvil e incorporar cuánta nueva tecnología haya aparecido.

Para empezar a pensar en torno al Buen Vivir, esto es, vivir armónicamente en comunidad, complementándose mutuamente entre los seres humanos y la naturaleza de la cual formamos parte, esa expresión que implicó en nuestros antepasados del continente la relación con la Madre Tierra y el cuidado de los bienes naturales, tendremos que planificar un camino de vida en comunidad capaz de alimentarse bien desde la producción orgánica, proteger el aire puro, promover la actividad física y repensar la vida en perspectiva de derechos y responsabilidades ciudadanas relacionadas a la diversidad de los bienes comunes, redes de la vida que nos sustentan. La idea de Buen Vivir, y por tanto, del cuidado de los bienes que tenemos en común nos parece sumamente importante para pensar en los bienes naturales como patrimonio a conservar y, en los casos que sea necesario, regenerar. En tal sentido, consideramos que apostar por la difusión y la promoción de los mismos nos dará una clave para poder enfrentar las demandas del inicio de siglo.

Requerimos de muchos espacios creativos y democráticos y de innovaciones que permitan proteger los bienes comunes y fortalecer las prácticas de Buen Vivir a de largo plazo. Como dice la Comisión de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo “Necesitamos cambios transformadores en nuestros sistemas alimentarios, agrícolas y comerciales con el fin de aumentar la diversidad en las granjas, reducir el uso de fertilizantes y otros insumos, apoyar a los agricultores que trabajan a menor escala y crear sistemas alimentarios locales fuertes”

Por tal motivo, es importante que en nuestros espacios de trabajo juvenil podamos, por un lado, problematizar la situación de despojo de los bienes comunes ambientales y, por otro, profundizar la transformación social recuperando la reciprocidad del trabajo en las comunidades, aportando a la alimentación sana, promoviendo prácticas de cultivo agroecológico y agricultura familiar, priorizando los derechos socioambientales, aprovechando y distribuyendo el agua y dando amplia vía a la soberanía nacional.

Te invito a que puedas trabajar en tu grupo, en tu barrio, en tu curso, tratando de mapear las situaciones a las que están expuestas los bienes comunes. Para ello te propongo un tiempo para la conformación colectiva de mapas críticos que te permitan identificar situaciones problemáticas ambientales que vivís cotidianamente. Algunos tips que pueden servirte:

1) dibujar en un afiche el mapa de tu barrio, de tu ciudad o de tu provincia, según prefieras;

2) dibujar íconos, como tarjetitas que representen situaciones críticas (agua contaminada, residuos patógenos, alimentos transgénicos, contaminación del aire, etc)

3) encontrar focos críticos de contaminación y ubicar las tarjetas en el mapa.

4) elaborar un informe colectivo a partir de las situaciones que se viven en el sector elegido.

Si querés encontrar algunos ejemplos de la elaboración de mapas críticos, podés ingresar a:

http://www.iconoclasistas.net/categorias/mapas-criticos/

Una frase que se puede poner por ahí, tipo recuadro:

Mantener la integridad de los bienes comunes es lo mismo que mantener las relaciones, valores e identidades sociales. El dinero no puede sustituir esto.” David Bollier: Los bienes comunes

Una canción: Sombraitoro. NonSanto

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