Ilusiones y sabor amargo, tras el programa de Lanata

Lanata volvió volvió a la TV abierta. Desde 2003 que no estaba allí. A mi juicio, las expectativas que muchos teníamos quedaron pormenorizadas en el primer programa. Como me interesa el periodismo y la política, y me parece genial el nacimiento de un nuevo programa de periodismo político, dediqué unos minutos a verlo y ahora otros a tratar de releerlo junto a quien quiera.

En primera instancia, me pareció más de lo mismo en tanto profundización de “los unos” y “los otros”, “los K” y “los no K”. Esa mirada ya debería quedar agotada. Lo que muchos pensarán es que intento ir contra el programa de Lanata porque soy K y entonces me molesta que alguien hable mal de los K. Explícitamente quiero decir que no soy K, no porque no acuerde con algunos puntos de lo que viene haciendo el kirchnerismo. Tampoco soy anti-K. Simplemente no creo en la construcción discursiva de un mundo como “mundo dual”. ¿Quién tiene la culpa de haber organizado así el discurso? No lo sé. Tal vez “los K” (si hubiera tal descripción colectiva) son los que tiraron la primera piedra. Supongo que lo habrán hecho en justificación de la necesidad de un otro contradictorio, propio de un discurso que necesita consolidarse en los inicios. Pero hoy el Kirchnerismo no puede seguir separando nosotros-ellos, como un once contra once de partido de fútbol. Tampoco lo pueden hacer otros. Y tampoco Lanata, que es suficientemente inteligente para darse cuenta que el mundo es policromático.
En fin de cuentas, si Lanata quiere hacer una introducción tipo “genealogía”, que también haga genealogía de sí, de 2003 para esta parte ¿no? ¿Qué pasó con Crítica? ¿Qué vínculo hay entre la muerte de Crítica y el precio del papel, de Papel Prensa S.A.?, por nombrar sólo un rincón.

Pero yendo ya al programa, el formato me pareció bastante flojo para alguien de renombre, con quien se puede acordar o no, pero alguien con capacidad analítica profunda. El formato me pareció una imitación mal lograda de CQC, por un lado, y un solución diluida de lo que Lanata puede decir. Quiero nombrar al menos algunos que considero errores básicos:

1. La introducción sobre Boudou y Righi fue una unión de elucubraciones que no llegan a nada. “Motoneta mata a trayectoria” ¿Es chiste esa argumentación?
2. Como periodista, decir “Sinceramente no tienen la más puta idea de lo que quieren hacer” con YPF, y decir que “no hay un plan para YPF” es creer tener una mirada omnisciente. Sería más correcto “Creo que no saben qué quieren hacer con YPF” o “No vemos un plan claro de lo que quieren hacer con YPF” ¿O él ya sabe todo? Después habló de la guerra con España por YPF: “Mientras tanto se viene la guerra con España” ¿Guerra? ¿Convendrá usar ese término, tan violento?
3. El diálogo con el hermano de Zabaleta para mi fue tiempo perdido. Bastaba con decir: “El hermano de Zabaleta dice que…” en vez de ponerlo al aire para que termine diciendo es una cuestión personal. O grabarlo previamente y ver si no se mezclaban cuestiones personales en la denuncia de su hermano. Además bajaba todo el tiempo la vista, como leyendo lo que estaba escrito, para no decir datos falsos. ¿O será que no estaba tan seguro de lo que decía? Nunca lo sabremos. Lo que me dejó es pura sensación de falta de credibilidad.
4. El bloque de “diálisis” tuvo, a mi parecer, un tinte de estigmatización de “Es mujer, es rubia, entonces es no pensante”. Ese discurso instalado en el imaginario, no puede ser sostenido de tal manera en un programa con alguien tan inteligente como Lanata. ¡Para qué hacer eso en un programa de política!
5. El espacio de Pergolini no se supo bien para qué estuvo. A mi parecer, era una manera de decirle a Mario “-Viste que hay partes de este programa que quieren parecerse al tuyo” y Mario le decía “-Si, pero no se salió algo tan inteligente”

En fin, de Lanata he visto cosas mejores. Juan me dice que no tuvo pelos en la lengua. Tal vez no, pero tuvo muchos, muchos silencios claramente intencionales, contradiciendo una básica honestidad intelectual de decir: lo que yo critico también lo hice. Quisiera que Lanata siga. Que siga en el 13 si el 13 le deja decir las cosas que él piensa. Quisiera que investigue y mucho. Quisiera que ni nunca más en un programa diga ¿cómo Telefé va a hacer para sostener el rating?, como si esa fuera una preocupación de los que profundizamos el debate y la investigación política.
En fin, si los programas de política nos hacen hablar más de política y pensar el mundo, ¡bienvenido Lanata a la TV abierta! Y me alegro hoy porque somos más los que hablamos de política. Si tengo un sueño para el próximo programa, el sueño trae a Lanata diciendo “Perdón por haber hecho el programa que hice”. En fin de cuentas, en el mismo programa, él dijo: “Yo siempre digo que cuando uno se equivoca es mejor decirlo. Porque eso es lo que te hace creíble”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s