Canon digital: el peaje de la caminera

Cuando comencé mi lucha en favor del movimiento del software libre, allá por el año 2003, estaba leyendo Farenheit 451, el libro de Ray Bradbury. En él, el autor plantea que el Estado ejerce tal presión y control sobre los ciudadanos de esa supuesta ciudad del año 2000, que los más astutos se aprenden los libros de memoria para defender la cultura. El Estado se ocupa de quemar todos los libros y las casas de los que guardan libros. Los libros son para pensar. Y pensar es malo para el Estado totalitario.

El 28 de junio Argentina desayunó con la improvisada noticia de que el senador Pichetto y el senador Giustiniani querían hacer ingresar al Senado un proyecto de ley de “Remuneración por copia privada”

El senador Pichetto dijo que es “un mecanismo de compensación. Y es producto del avance tecnológico. Será mínimo, excepto en el precio de los cd’s. Y es un acto de equidad, de justicia, de reparación para con nuestros autores y artistas”.

Pero el senador que lo presenta no indica que:

1. Es arbitrario, sin distinguir quien hará copias ilegales de quien hará copias en el exacto cumplimiento de la ley, de modo que la arbitrariedad se presenta como presunción de culpabilidad, no amparada por la Constitución.

2. En la arbitrariedad, los pobres serán los primeros perjudicados, porque el canon iguala a todos y no contempla las posibilidades de acceso a la cultura de unos y de otros y, en tal sentido, el porcentual sobre los ingresos de los sectores más carenciados. Perjudicados por el canon pueden afilar su memoria para recordar sus producciones y no almacenarlas en dispositivos. ¿Brecha digital? ¿Conectar igual…qué?

3. Afecta a las comunidades de software libre, música libre, libros libres, cultura libre y demás, que a pulmón trabajan coordinadamente compartiendo cuanto pueden, buscando alternativas legales para permitir el acceso a la cultura.

Según señaló un comunicado de la Fundación Via Libre, la senadora Negre de Alonso, quien presidió la audiencia, afirmó que: “llegaron las preocupaciones de las asociaciones de defensa del consumidor. Primero, la remuneración por copia privada no va a encarecer los costos para el consumidor, porque es un impuesto para los fabricantes de dispositivos, y en segundo lugar, aún si lo hiciera, sólo van a hacer uno o dos pesos más, nada más. Pero lo más importante acá es la defensa de los derechos, un derecho a la remuneración digna, un derecho humano, la defensa del trabajo de los artistas. Los senadores estamos para equilibrar”.

Por lo primero, la senadora es tan ilusa como la ley del derrame de Adam Smith. Decir que no va a encarecer los costos para el consumidor es no haber estudiado nunca economía ni tener una básica noción de cómo funciona el mercado. ¡Claro senadora, los productores de dispositivos se van a ajustar el cinturón y van a comer polenta!

Lo segundo, el problema no es si hablamos de un peso o dos, cuando además sabemos que es más. El problema es sostener un canon injusto. Usted está allí para jugarse la vida por la equidad, no para hacer afirmaciones tales como “es un peso”

Por último, coincidimos en que es importante la remuneración de los artistas. Por eso luchamos por cambiar la 11.723, que favorece a intereses ajenos a los artistas. El canon digital es un parche que no sólo no funcionó en los países donde lo llevaron adelante, sino que además, ningunea a los que consideramos que los artistas deben ser remunerados y no usados por las editoriales.

Pero lo que es más interesante todavía de este proyecto es el respaldo que entonces nos daría una interpretación para nada forzada. Si la policía caminera tiene estadísticas de que, por ejemplo, 1 de cada 10 conductores cometen infracción en ruta, como no encuentra un modo de estar en todas las rutas y multar a 1 cada 10, entonces pone una especie de “peaje de la caminera” y divide la multa en 10 partes. Frena a todos los conductores y les cobra ese canon. Cualquier conductor por más prudente que sea podría decir, “cometeré infracciones, porque de igual manera voy a pagar un canon por los que las cometen”

Quiero decir entonces que si, en virtud de este proyecto de compensación, los ciudadanos no estamos autorizados entonces a realizar lo que se conoce como copia ilegal. O sea, el canon es como una prepaga para luego poder copiar. Pues entonces ¡copiad malditos!

Todo eso es mucho, pero lo más terrible no es eso, sino no dar espacio en el senado a las personas que hace tiempo vienen debatiendo sobre el tema, argumentando con razones fundadas sobre los errores jurídicos y sobre la desigualdad generada en el acceso a la cultura. Si espués de eso, igual lo aprueban, pues que nos trague a todos los argentinos la mismísima tierra. Pero si no, entonces decimos “eso es no representar a los ciudadanos.  ¡No les votes!”

“Si les dan un papel pautado, escríbanlo del otro lado” Juan Ramón Jiménez

¿Más… y mejor?

¿De qué estamos hablando cuando hablamos de Canon Digital?

Enviale una carta a los senadores

En el circo de hoy en el Senado no faltó ningún artista ni abogado, pero a los ciudadanos no nos dejaron hablar

El canon digital HOY en el Senado Argentino “la ley pirata”

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3 comentarios en “Canon digital: el peaje de la caminera

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