“Kiosco el Che”

Conviven el Che Guevara y la Coca Cola en esta segunda parte de cambalache, que Discépolo ya anticipaba el siglo pasado. En pleno siglo XXI mientras miro paisaje desde la bici, calle Cordillera anuncia Kiosco. “Kiosco el Che”, se llama. Junto a su reproducida y multiplicada cara, la foto de una Coca Cola bien helada para que se sepa: es un kiosco, no un rincón para la revolución. Días antes había leído a Galeano: “desbordada capacidad de infamia de ciertos canallas que se arrojan como cuervos sobre la memoria del Che muerto, aunque hubieran sido incapaces de sostener la mirada del Che vivo”, que confirmó mi no animarme a usar su remera ni a tenerlo de salvapantallas.
Hay que tener más piel de entrega, para usarlas, en virtud de la coherencia, que es la más difícil de las virtudes.
Como en carteles conviven también los discursos de la calle.
-Tendría que haber un WikiLeaks para las entidades financieras, leo en Twitter.
Me río. Lloro. Tocarán a los Estados, pero nadie tocará a los bancos.
Y mientras estoy en el banco, mientras escribo esto, en la fila ella dice:
-No, yo en carpa ni loca. Imaginate. ¡Tenés que compartir baño!
Lloro nuevamente. Cerquita de casa no tienen baño pero al pozo que tienen lo comparten, como comparten habitación con cocina, sala de estar, living, patio y depósito. Todo en uno, que es no más que cinco por cinco, si en metros hablamos.
En medio del cambalache parte dos, volveré pedaleando y se asomará en el camino el local de Audi. Es simplemente el envoltorio para alojar al dios automóvil, cuya posesión desatará simultáneamente envidias y éxitos.
Discuto con Seba, que dice que está bien, que tiene que haber oferta para todo tipo de gente. El envoltorio sale más de sesenta baños con red pública de agua, pero por más oferta que uno busque nadie se convence. El mismo envoltorio viene con techo alto y hasta podrían entrar ocho dioses apilados y cómodos, o veintidos casas de cinco por cinco, de esas que comparten todo. Pero tampoco se convencen por más aire que sobre.
El local de Audi, como las viejas iglesias, es enormemente más alto de lo que hace falta. Dicen que ambos dioses están más contentos cuando es así. Y dicen:
-No vamos a discutir ese punto.

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2 comentarios en ““Kiosco el Che”

  1. yo vivo cerquita de ese envoltorio…es increible, me he dado cuenta que hasta ciertas costumbres van cambiando, teniendo el parque a menos de 50 metros hay muchas familias que eligen pasear por la acera, viendo y anhelando todas esas gamas de automoviles que podrían llegar a tener en vez de difrutar del aire, del verde,de la alegría,de la realidad, de la vida…se viven domingos de shopping no de parque!

  2. Me hace acordar a una publicidad de Marx en un Insituto de lenguas. También se estimula el pensamiento con grandes pensadores. La diferencia está en que al Che el común de los Argentinos no lo entiende. Tampoco uso una remera del Revolucionario, expreso en acciones, o por lo menos intento.
    Muy lindo escrito.

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