La seguridad carcelaria rompe la punta de los lápices

Los lápices, principales aliados de la lectoescritura intentan resurgir y no pueden. La facultad de filosofía de la UNC se empeña en hacer llegar la educación a muchos presos del penal de San Martín, en la capital cordobesa pero la burocracia y la falta de previsibilidad desencadenan en una serie de inconvenientes que desmotivan a los presidiaros a continuar sus estudios, generalmente interrumpidos antes de delinquir o en el momento en que son juzgados.

El “Programa Uiversidad en la Cárcel” (PUC) inició sus actividades en 1998 como fruto del esfuerzo conjunto de varios profesores de las facultades de letras. En ese entonces firmaron un convenio con el servicio penitenciario a fin de garantizar el derecho de todo ciudadano a educarse y a pensar libremente, según establece nuestra constitución.

Sin embargo, el mismo servicio penitenciario no sólo se ocupa de controlar a los presos con la vara sino también con los permisos para acceder a la educación de nivel medio y de nivel universitario.

¿Por qué? ¿Sobre qué tiene puesta la mirada el servicio penitenciario? En especial la siempre evocante imagen presente como recuerdo del famoso motín ocurrido en el penal de San Martín los tiene en alerta y habitualmente los nubla en la visión. Un gran miedo que engaña funciona como vocecita interna y les dice: “es más importante la seguridad que la educación” y “somos personas destinadas al control de la población presidiaria y no al futuro de la misma”

Presente y futuro de esta manera luchan por obtener el primer puesto. El puro presente anuncia la seguridad como primera opción. El soñado futuro, donde se encuentran la vida de profesores y voluntarios insertos en el programa, y a la vez, las posibilidades de crecer de muchos que ni siquiera dentro de su entorno familiar pudieron acceder a la educación, denuncia la burocracia constante que poda esfuerzos y utopías.

-A veces sentimos que se nos cae, comenta Patricia Mercado, quien coordina desde el 2004.

Patricia, quien a menudo sueña con un futuro más próspero para el programa tiene la certeza de que la facultad de filosofía tiene elementos de resistencia suficientes para no dejarse llevar por las nociones de seguridad dentro del sistema y fuera de él. Como Patricia, algunos temblamos cuando en la calle escuchamos: “¿Por qué tanto esfuerzo?, luego salen y hacen lo mismo”, “¿Por qué luchan por dar condiciones dignas a una persona que mató, violó o lo que sea?”

Pero el PUC, precariamente, arrinconadamente, resiste y repite día a día… “Todo ciudadano tiene derecho”. Resiste al menos desde la propuesta de enseñar filosofía, letras, historia y comunicación social. Resiste también haciendo emerger capacidades artísticas por medio de talleres de pintura, arcilla y radio, entre otros. Y la resistencia se expande, como ondas de sonido por Radio María, deseando ser voz desde el exilio dentro de la misma ciudad.

Como en el ottocento italiano muchos respiran la certeza inconfundible: Nadie está perdido. Nadie es desechable. Todo ciudadano tiene una fibra sensible al bien… y quienes empeñen en lograr hacerla emerger habrán sembrado un grafity de esperanza que diga: La seguridad no es más importante que el derecho a la educación.

Aunque a paso lento, el corazón entregado de muchos mienbros del PUC repiten escuchando de fondo la canción de Drexler: “Clavo mi remo en el agua, llevo tu remo en el mío, creo que he visto una luz al otro lado del río… rema, rema, rema”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s