¡No decae la esperanza en un país que sonríe!

Economía creciente a paso lento en Angola

-Se va a Angola, dijo papá en 1987.

-¿A qué? ¿A dónde?

-A Angola. Es un país que queda en África.

-¿En qué? ¿En dónde?

Viajé por primera vez a Angola cuando tenía siete años, segundos después de este diálogo con papá. Gastón Fontaine, mi tío, viajaba a Angola de misionero. ¿Misionero? Yo seguía sin entender.

-Sí. Tiene un corazón misionero.

Silencio. Silencio de años. Sólo me aprendí los colores de su bandera y un par de datos más. Ni allí ni acá había Wikipedia.

Alfabetización en Angola con método Don Bosco

No sé si tendré corazón misionero o no, pero enseguida el mío salió en búsqueda. ¿A dónde se iba el tío?

¿Corazón? Dicen que África es el corazón del mundo, porque desde allí nació la vida humana, aunque unos kilómetros más allá de Angola. De Luanda, su capital, al Valle del Rift, donde nació la vida, hay alrededor de 3000 kilómetros. En camino europeo un Audi A8 podría llegar en un par de días. Pero no. No hay Audi A8 ni camino europeo en Angola. Los caminos son de tierra y pozo. Años más tarde Gastón cuenta que de vez en vez no distingue si está en la superficie del camino o en el pozo.

-Todo parece pozo.

No es sólo idea suya. También lo dicen los Volvo S40 que llegaron a Luanda. Los autos suecos lo saben mejor que nadie y lo avisan. Cuando llegaron en 2002, en una tanda de automóviles comprados por los gobernantes, se sintieron como con el corazón en fuga. Cuenta Gastón que los Volvo tienen sensores de posición y de esa manera distinguen los pozos. Una voz anuncia en inglés: well (pozo)

Gastón se ríe, mientras recuerda que ni siquiera inglés es el idioma oficial de Angola, sino el portugués, herencia de la colonia portuguesa iniciada en 1483.

-Tuvieron que desconectarlo porque no se callaba nunca. Todo era pozo. Pero nadie sabía desconectar sólo eso. Desconectaron todo el sistema y nunca más pudieron encender el aire acondicionado ni bajar las ventanillas. Te imaginarás cómo transpiraban en Angola.

Un juguete representa la precariedad de los camino angolano

¿Transpiraban? Sí. Angola es uno de los países más húmedos del continente. Seis meses de lluvia y seis meses de sol.

-¿Y el invierno tío?

-Seis meses de lluvia y seis meses de sol. No hay invierno Agustín.

Lluvia, humedad, agua… dicen que son parientes. Pero la lluvia abunda mientras que el agua escasea. Escasea en el grifo porque escasean las cañerías al punto que sólo el 30% de las viviendas tienen agua corriente.

Pero también escasea en el piso número dieciocho del edificio de unos amigos de Gastón, porque el aprovechamiento ideal está lejos de la capacidad actual de producción en kilovatios. Sólo el río Kwanza (uno de los cuatro ríos importantes) podría producir el doble de la producción energética actual.

Sistema de recolección de agua potable en Angola

Sin embargo a Angola no le falta energía sino capacidad de conducirla a los sectores técnicamente saturados, como ocurre con muchos edificios en Luanda, o a los sectores más alejados, como ocurre con la oriental ciudad de Luena.

Le falta también capa cidad de conducción a los caminos, que están en reconstrucción desde 2002. Además de encontrar pozos ahora también encontramos chinos. Los chinos que sobran en China y no tienen trabajo son enviados a reconstruir los caminos angoleños, aunque Angola tenga 51.000 Km de carreteras asfaltadas o de tierra, contándo evidentemente las poceadas, que son practicame nte todas. China, en cambio, tiene cuarenta veces más carreteras que Angola, aunque es tan inmensa que los chinos podrían trabajar en su país por años construyendo caminos.

Le sobran chinos desocupados a la gran China, como le sobran angoleños desocupados a la sufrida Angola, alcanzando niveles de desocupación de más del 25%.

Tal vez ellos no saben arreglar caminos, habrá pensado su gobierno antes de firmar el acuerdo. O quizá se refugió en la idea de no darle oportunidad de reconstrucción a quienes se habían ocupado de destruirlos. Angolanos eran también los miembros de la UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola) guerrilla que, desde la independencia del país en 1976 hasta la muerte de su líder Jonás Savimbi en 2002, se ocupó de invadir aldeas y pequeños poblados para que todos migren hacia Luanda.

-El interior de Angola es muy rico en diamantes, continuó Gastón. La UNITA quería apoderarse del diamante y entonces se sacaba la gente de encima. A Luanda los hacía emigrar para sobrevivir. Y luego ponía bombas alrededor de los caminos, para que explote todo aquel que quiera regresar. En ese tiempo no estaban los chinos todavía, y los Volvo no avisaban “bomba”

Pero bombas y armas son una constante en Angola. Lo era más todavía hasta la muerte de Savimbi Un año antes de su muerte llegó un buque con más de 600 toneladas métricas de armas.

La gran ciudad, como en pocos años pasó a ser Luanda, está saturada de población. UNITA quería eso, sobresaturar la capital para lograr el estallido social. Y logró triplicar la población de la capital en pocos años, llegando a cerca de siete millones en la actualidad.

-Luanda saturada no da más, cuenta Gastón. Aunque el final de la guerra hace ver una luz de crecimiento económico, la reestructuración viene siendo complicada.

La reestructuración en Luanda pasó a manos privadas, dueñas de Volvo y manos amigas de los dueños de los Volvo. Con escritura de “dueño” las manos privadas llegaron a los edificios y desalojaron a los aldeanos obligándolos a volver a su tierra. Pero su tierra ya no está como antes. Ocupada ahora por amigos de los dueños de los diamantes, su tierra se volvió parte de la historia robada. Diamante de sangre, dicen que le dicen al fenómeno: diamante que brilla a costas del desgarro de los habitantes. Diamante de sangre, como la película de Edward Zwick. No son los únicos pero mal de muchos no es consuelo. Amnistía Internacional calcula que “en Angola, la República Democrática del Congo, Liberia y Sierra Leona han muerto en conflictos mantenidos gracias a los diamantes 3,7 millones de personas”1

Pero no sólo los diamantes son el motor y la muerte de Angola. También el petróleo, que genera una de las mayores fuentes de ingreso tiene color sangre. Sangre derramada en el norte del país, donde la lucha del Frente para la Liberación del Enclave de Cabilda (FLEC) es constante y sangrienta. El petróleo en 2005 alcanzó una producción de 1.400.000 barriles de crudo por día, dos tercios más que en Argentina.

Cualquier lugar es un buen lugar para aprender

Diamante, petróleo y agricultura de subsistencia, que constituye un 45% del PBI, son los pilares fundamentales en la economía angoleña. Pese a todo la economía angoleña crece año a año, lentamente, desde el fin del enfrentamiento del gobierno con UNITA. Crecen también las sonrisas de los angolanos del futuro que reciben los planes de alfabetización con el método “Don Bosco”, basado en la “Pedagogía de la esperanza” de Pablo Freire. La esperanza… ¡no decae la esperanza en un país que sonríe!

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